Josep Nicolás ‘Niko’ ha vuelto a casa, tras finalizar el raid Dakar,
por primera vez después de siete intentos fallidos. Este ‘héroe’
sabadellense califica su hazaña de «premio a mi constancia durante
todos estos años». Ha terminado como el tercer mejor español en coches.
En Motor Sabadell le hemos querido entrevistar a fondo para que nos
explique su aventura.
Aseguran que esta ha sido la edición más dura en toda la historia del Dakar.
Excepto las dos primeras etapas y la última, todas las especiales
eran larguísimas y muy duras, con medias de 10 o 15 Km/h. durante ¡200
kilómetros! En el ‘roadbook’ algunas zonas estaban marcadas como de
trial. Increíble.
¿Cuántas horas calculas que has pasado al volante?
No las he sumado, pero algunos días estuve casi 19 horas conduciendo
sin descanso. Una bestialidad, pero iba mentalizado a resistir. Vi
mucha gente hundida moralmente.
¿Te ha ayudado la experiencia acumulada a lo largo de ediciones anteriores?
Creo que sí. Tantos años de pasar penurias y desgracias, me han
hecho fuerte mentalmente. Estaba convencido de que este año el Dakar no
podría conmigo. Dos días tuve que parar a media etapa a dormir y fue
una decisión ideal para poder continuar al día siguiente.
Has adelgazado varios kilos.
Suerte de las barritas energéticas y las vitaminas que me
permitieron aguantar. Me llevé embutidos y también vinieron muy bien
porque en el Dakar se come muy poco.
La ‘pick-up’ Toyota Hilux apenas te ha dado problemas, ¿no?
Ha aguantado lo increíble. He hecho cosas con la Hilux y he pasado
por sitios que parecía imposible. Los argentinos me decían: ‘¡Cómo
trepa la camioneta! Y eso que prácticamente es de serie, salvo la doble
suspensión y partes de la carrocería de fibra para aligerar peso. Pero
motor, cambio, transmisiones... son de serie. Ha pasado por sitios
impresionantes, aunque fuera al segundo o tercer intento.
¿Averías?
Ni una en todo el Dakar. Se rompió el elevador central, pero es un
elemento que no es vital para el coche. Por lo demás, cambios de
filtros de aire a diario y, los últimos dos días, de gasoil y aceite
por seguridad. Nada más.
¿Cuál ha sido tu peor momento?
Un día para encontrar la bajada de Iquique había que pasar por un
mar de dunas y se nos hizo de noche. A través de un camino topamos con
un letrero que anunciaba ‘peligro de muerte’. Había una mina y el
guardia no nos quería dejar pasar, pero le convencimos para que nos
dejase romper el candado de la barrera. Cuando llegamos a la bajada
eran las 5 de la madrugada y eso nos salvó ese día, porque se nos hizo
muy largo y complicado.
¿Pensaste en abandonar?
En ningún momento se me pasó por la cabeza la idea de abandonar.
Algunos días me costó más de lo que pensaba, pero jamás pensé en
dejarlo.
¿Algún susto?
Tuvimos dos y uno bastante fuerte. Pasamos una duna rápida y la
segunda no la vimos. Volamos con las cuatro ruedas más de 20 metros. La
sensación fue brutal, se hizo el silencio y pensé, ¿cómo será la caída?
Pero fue plana y como iba gas a fondo subimos la duna sin problemas. El
segundo susto fue en otra duna en la que casi volcamos y suerte tuvimos
de unos nativos que nos enderezaron con un coche de serie.
¿Qué tal tu nuevo copiloto, el argentino Facu Jatón?
Muy bien, aunque no teníamos una relación íntima. Pasó nervios al
principio e incluso se mareó, pero supongo que por la emoción y la
responsabilidad. Después de aquello, fue fenomenal y es un gran
navegante. Con sólo 20 años tiene muchos Dakar por delante.
¿El equipo 4WD Jatón Racing también respondió?
Se han portado de fábula y me han ayudado todo lo que han podido.
Gracias a su puesta a punto y a la ayuda en carrera, hemos llegado a la
meta con medios muy escasos. El Dakar es tan cruel que otra gente con
muchos más medios y un gran presupuesto no ha podido acabar.
¿Seguías la batalla entre los Volkswagen por la victoria?
Nos íbamos enterando, pero apenas veíamos a los de cabeza. El catarí
Nasser Al Attiyah ha ido a por todas porque tenía muchas ganas del año
pasado. Sainz tuvo problemas un día y en el Dakar una mala etapa acaba
pasando factura.
¿Tu mejor momento?
El final de la última especial. Exploté de alegría, grité como un
loco y me abracé emocionado a todos los mecánicos. En la ceremonia del
podio todo fue mucho más frío, al ser al día siguiente y bajo la lluvia.
¿En la última etapa tuviste pánico a no terminar?
Sí, porque aunque sólo eran 180 kilómetros, siempre piensas que
puede pasarte algo raro. Es una sensación muy especial y pasé muchos
nervios. Me cansé más ese día que en todo el Dakar. Por cierto, hicimos
un recto, nos pasamos 2 kilómetros y tuvimos que recular. Todo el mundo
va con mucha precaución ese día para no fallar.
Al final, tercer mejor español en coches...
Y segundo catalán. Es un honor personal, más teniendo delante
pilotos de la talla de Carlos Sainz y Xavier Foj. Todavía no me lo creo
y para mí es una victoria y una recompensa a mi constancia. Doy las
gracias a familiares, amigos y patrocinadores, tanto actuales como los
del principio. Sin su confianza y apoyo no lo hubiera conseguido jamás.
Guardarás la medalla como oro en paño ¿no?
El trofeo es simbólico porque el auténtico premio es la satisfacción
personal de haber acabado la carrera más dura del mundo. Me siento un
privilegiado.
¿Piensas en regresar?
No lo sé. No me apetece repetir con tan pocos medios. Piensa que tuve que pedir un juego de ruedas para poder acabar...
El Dakar por fin ha sido justo con Niko. Enhorabuena, campeón.